La palabra “urgente” quedó corta. Gael Briggs movió sus influencias para trasladar a su hija a los laboratorios más exclusivos de la ciudad y pagó una gran suma de dinero para exigir los resultados en tiempo récord.
Tras reunir todos los análisis requeridos por el doctor Urrutia, la expareja ingresó al despacho privado del especialista.
Afuera, Regina permaneció bajo el cuidado de una enfermera calificada que superó los estrictos filtros de selección de Gael.
El especialista leyó meticulosa