—Tiene tanto tiempo que no hacía esto —le recordó él con una pequeña sonrisa amarga en los labios.
Maldijo en silencio aquella temporada...
Donde se aferraba a ella como un miserable a un pedazo de pan.
La voz creída y orgullosa de su conciencia le repetía que dejara de rogarle; que sí, era la madre de su hija, pero que en cualquier esquina podría encontrar mujeres más bellas. De mejores familias.
—Como sea, espero que ese mal hábito no vuelva —Rebeca se cruzó de brazos con frialdad.
—Indagué e