22.
Las voces que llegaron desde el patio fueron más numerosas de lo que Evelyn esperaba. No era solo Scarlett. Se escucharon puertas de automóvil, saludos y la voz inconfundible de su madre.
Evelyn dejó el paño sobre la mesa y miró a Alexander.
—No dijiste que mi madre también venía.
—Scarlett no quería viajar sola.
La explicación era tan previsible que Evelyn no respondió. Salió al patio y encontró a su madre junto a Scarlett, acomodándole el abrigo como si siguiera siendo una niña. La abuela las