—¿Por qué ha vuelto aquí?
Martin se puso de pie de un salto, la silla raspando violentamente contra el suelo. Había estado sentado junto a la cama de Alaric, vigilante, compuesto, la imagen perfecta de un hijo devoto… y ahora esa fachada cuidadosamente construida se quebró por completo.
Victor entró en la habitación, con Elara a su lado.
—No me digas —dijo Martin, con la voz peligrosamente baja— que fuiste a salvarla.
—¿Por qué, Martin? —la voz de Victor era tranquila. Ese tipo de calma que era