Julián habló durante todo el trayecto.
Estaba animado de esa forma propia de alguien que finalmente ha conseguido exactamente lo que quería y aún no ha aprendido a contenerlo: gesticulando mientras conducía, riéndose de sus propias observaciones, haciendo planes en voz alta con el entusiasmo alegre de un hombre cuyo futuro acababa de encajar de pronto.
Elara observaba la ciudad pasar tras la ventana y decía las cosas correctas en los momentos adecuados, mientras sentía, debajo de todo eso, el p