Salieron de la escuela juntos, la mano de Elara sobre el hombro de Daniel, guiándolo hasta el coche, ninguno de los dos hablando hasta que estuvieron en casa y la puerta se cerró detrás de ellos y el silencio llenó la casa a su alrededor.
Esta no era una conversación para una oficina escolar. Esta no era una conversación para el público.
Lo sentó en su cama y se sentó frente a él y miró a su hijo — lo miró de verdad, el rostro que había estado mirando durante seis años, los ojos que siempre hab