El Viaje
Víctor ya estaba fuera cuando se abrió la puerta principal de la casa.
Estaba de pie junto a su coche en el silencio de la mañana temprano, con las manos en los bolsillos. Al verla, levantó una mano en un pequeño saludo.
Ella le devolvió el saludo. Algo pequeño y natural. Una sonrisa que no había planeado.
—¿Cómo estás? —preguntó él mientras ella bajaba por el camino.
—Estoy bien —respondió ella, mirándolo—. ¿Y tú?
—Bien —asintió él, señalando el coche con la cabeza—. Yo conduzco y dej