Elara regresó a su casa sintiendo como si el suelo bajo sus pies se hubiera desplazado de forma silenciosa y permanente.
Todo se estaba volviendo más complicado con cada día que pasaba. Cada vez que pensaba que había encontrado un punto firme algo a lo que aferrarse, una dirección clara algo más aparecía para quitarlo. Estaba cansada de una manera que el sueño no podía arreglar.
Subió las escaleras lentamente.
La habitación de Daniel primero iría a verlo. Había estado callado en el coche de reg