Papá Gemelo
Elara abrió la boca.
La cerró.
Seis años de explicaciones cuidadosamente construidas, respuestas ensayadas, las palabras correctas organizadas en el orden preciso para este momento… y allí, de pie en una habitación de hospital, con ambos mirándola, no tenía nada.
Victor no esperó por ella.
Se acercó a la cama de Daniel y se sentó en el borde, y su voz, cuando habló, fue suave y completamente presente, como siempre lo era con su hijo.
—Hola, campeón. ¿Estás bien?
—Estoy