31. Aquí estoy.
Para Gregory fue difícil alejarse de ella tras lo ocurrido en el auto, por un lado, maldecía a sus escoltas por haberlos interrumpido, por otro estaba agradecido porque así ella tendría un buen recuerdo de su primera vez, sin duda, después de cómo se lo pidió, ya no pensaba en nada y la habría tomado allí mismo.
Emprendió el viaje hasta el puerto, porque era allí donde tenía claro que la llevaría, ambos irían a navegar y se conocerían un poco más, era su futura esposa, no una conquista cualquie