32. Te llaman.
Ni siquiera sabía cómo había hecho para estar de cara, cuando se había girado, pero ahí estaba atrayéndolo mientras saboreaba sus labios¿Era posible cansarse de besar a alguien? Porque ella no lo creía posible en ese instante hasta que le respondió.
— ¿Una amiga cómo yo?—Preguntó deslizando la mano por su espalda mientras lo observaba con sus enormes ojos verdes, atenta a su respuesta, por supuesto que no, le dijo una voz interna, esa que no dejaba de gritarle que parara. Tú eres una nueva conq