Capitulo 2
Sienna permaneció inmóvil en el pasillo mucho después de que Lucien desapareciera al doblar la esquina. Su corazón seguía latiendo con fuerza, la piel ardiéndole y su ropa interior completamente empapada. La imagen de la mujer arrodillada se negaba a abandonar su mente: la forma en que su cuerpo se movía tan voluntariamente entre los tres hombres, los sonidos desesperados que emitía, la entrega absoluta en sus ojos mientras los recibía profundamente. Los muslos d