Capitulo 3
El corazón de Sienna latía tan fuerte que podía escucharlo en sus oídos mientras daba ese último paso dentro de la habitación. La pesada puerta de madera se cerró detrás de ella con un clic, encerrándola dentro de la escena cruda que apenas se había atrevido a observar desde el pasillo la noche anterior. El aire se sentía más denso allí dentro, más cálido, cargado con el olor a sexo y sudor. Cuatro hombres y una mujer llenaban el lujoso espacio, sus cuerpos moviéndose