Capitulo 4
Las piernas de Sienna se sentían débiles mientras Lucien la guiaba fuera de la habitación, su mano descansando posesivamente sobre la parte baja de su espalda. El pasillo parecía más largo que antes, y la iluminación tenue proyectaba largas sombras que danzaban sobre las paredes. Su cuerpo seguía vibrando, cada nervio sensible. El semen se deslizaba lentamente por sus muslos, un recordatorio cálido y pegajoso de lo que acababa de suceder. Su coño y su culo latían