UNA CENA DISTINTA
[ALYA]
Hay días en los que la calma parece sospechosa.
No porque sea falsa, sino porque uno se acostumbra tanto a vivir rodeado de tensión que cuando el ruido desaparece, el silencio empieza a sentirse extraño. Las últimas semanas han sido así. El proyecto de Dubái avanza, las reuniones continúan, las empresas funcionan como siempre, pero algo en el aire parece haberse desplazado ligeramente, como si el equilibrio que todos fingíamos mantener estuviera buscando una nueva forma