VOLVER A NOSOTROS
[ALYA]
El silencio dentro del auto no es incómodo.
Eso es lo primero que noto mientras dejamos atrás la mansión Morello y las luces de la avenida comienzan a deslizarse sobre el parabrisas como una lluvia dorada. Durante semanas, cada trayecto en coche había estado lleno de pensamientos pesados, de conversaciones que se quedaban a medias o de silencios que escondían demasiadas preguntas.
Pero esta noche no.
Esta noche el aire entre nosotros se siente distinto. Más liviano. Más