[ALYA]
El regreso a Miami se siente como un despertar violento. Después del silencio del mar, la ciudad parece rugir: los autos, las bocinas, los teléfonos, las voces que no se detienen. Todo es demasiado ruidoso, demasiado vivo para alguien que acaba de vivir una noche que parecía suspendida en otro mundo.
Zaed no dice mucho. Conduce hasta dejarme frente a la mansión y me mira con esa mezcla de preocupación y deseo de protegerme que siempre me quiebra. Nos despedimos con un roce de manos que d