[ALYA]
La ciudad duerme, pero mi mente no. Desde que hablé con mi padre, las palabras“ella se enteró” no dejan de repetirse en mi cabeza. Lucia D’Amico, mi madre, murió sabiendo que el hombre al que amaba le había mentido, que su vida perfecta era una farsa construida sobre promesas rotas y silencios.
El aire de Miami está espeso cuando salgo de la mansión. Luan cree que estoy agotada, que necesito descansar, pero no puedo quedarme allí un segundo más. Las paredes parecen hablar, y cada rincón