[ZAED]
La noche cae sobre Miami con una suavidad engañosa, como si la ciudad decidiera darnos una tregua que no promete a nadie más. Desde las ventanas del penthouse, las luces parecen estrellas ordenadas con demasiada precisión, tan distintas al desorden que llevamos dentro.
Alya se mueve descalza por la sala, envuelta en una de mis camisas, con el cabello suelto y los hombros relajados por primera vez en días. La observo sin decir nada. Hay algo en su manera de caminar esta noche que me detie