Capítulo 7. Adrenalina
Angelo
Apenas termina el circo del compromiso, tomo mi motocicleta y salgo de la casa sin rumbo fijo. Las ruedas conocen mi destino antes que yo y, para cuando me doy cuenta, ya estoy en la intersección donde se llevan a cabo las carreras clandestinas.
El rugir de los autos, el olor a neumático quemado y la música inundan mis sentidos, haciéndome sentir en calma.
A menudo vengo aquí cuando necesito distraerme de la pesadilla de la familia Provenzano.
Aún puedo escuchar en mi mente la sarta de