Coloqué mi bulto sobre la mesa, y ocupé mi asiento.
El maestro dio inicio, saludando y explicando los temas que estaría repartiendo. Nos dio veinte minutos para repasar con nuestros compañeros la clase pasada para una evaluación en equipo, previamente a la apertura del nuevo tema.
—¿Estás mejor?
La voz de Ryan se escuchó detrás de mí, tensándome al instante.
Asentí frenéticamente sin girar a verlo.
—Sí, claro, todo está bien.
—¿Segura? Llevas desde anoche diciendo lo mismo, pero hasta ahora no