Antón sentía que enloquecería de un momento a otro, no podía creer todo lo que recién había vivido, le parecía que de un momento a otro, Ana entraría por la puerta sonriendo como siempre lo hacía, la vida no había sido justa con ellos desde un principio, empezó a recordar cuando entró por primera vez en aquel cuarto, no pudo verla debido a la oscuridad, era como un ratoncillo nervioso y asustadizo, cuando la tocó, pudo sentir como temblaba, fue un cobarde, un canalla por haberla tomado de aquel