Lilian veía que Antón se apagaba cada día más, esos quince días habían sido terribles para todos ellos, los gemelos, a pesar e que ya no eran pequeños, se comportaban peor que nunca, su carácter rebelde había vuelto, su hermano era mucho más tranquilo, él se había vuelto retraído, pasaba el día viendo por la ventana, quizás esperando a que su mamá llegara.
Lilian y Carmen no tenían tiempo de otra cosa que no fuera cuidar que los gemelos no hicieran alguna broma pesada, el personal de servicio e