Debes castigarlo
—¿Pasa algo? —Preguntó divertido.

—No es nada, señor, solo que me siento muy agotado, preferiría retirarme.

—Está bien muchacho, hasta mañana.

—Hasta mañana, señor, que se divierta. —Dijo al observar que tenía abrazada a las dos chicas, una con cada brazo.

Vio que Cristina iba en su dirección, volvió a salir corriendo, esta vez en dirección de los elevadores, Antón moría de la risa, ver a ese chico correr le pareció de lo más divertido.

Aldo subió al elevador, afortunadamente hasta ahí la c
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