Ingresaron a la oficina donde estaba sus suegros Augusto y Renata, ambos notaron la rencilla que había entre Sandro y Ellie.
—¿Qué ha pasado? —cuestionó Augusto a su hijo.
—Pasa que enviaste a una mujer para ofrecerme sus servicios mientras almorzaba con Ellie, ¿qué rayos sucede contigo? —reclamó furioso —¿acaso no quedó establecido que entre Ellie y yo no habría amantes? ¿cómo te atreves a pasar por alto las
decisiones que ambos hemos tomado? —Augusto miraba a Sandro serio, sin darle una respue