Comenzamos un precioso camino en el que los dos estábamos de lo más emocionados, hicimos una parada para tomar un café en la cocina de la caravana que estaba provista de todo, se había encargado de pedir todo lo que quería de comida, bebida y hasta una cafetera de capsulas.
Continuamos la ruta hasta la que consideró la parada perfecta para comer y no muy lejos, a cuatro horas y media de Londres, en Liverpool.
Dejamos la autocaravana a las afueras y cogimos un taxi para el centro de la ciudad do