—Millie, escucha, sé que te he hecho daño pero debemos vernos. Necesito hablar contigo —le suplicó Bradox.
—No, ya es tarde para eso. Ya no hay nada de que hablar. Hace tres días he comprendido que Brady murió hace tiempo. Adiós, fue bonito reencontrarnos y echaré de menos nuestro tiempo juntos pero no vale la pena seguro iriendonos así.
—Millie espera, no me cuelgues. ¡Millie! —gritó él, fuera de control.
Pero ya solo se escuchaba el sonido de la línea comunicando.
¡Mierda!, masculló irritado