Cuando Hibrand llegó a casa de las chicas, ya ellas lo estaban esperando en la entrada. Había llamado a Malenka y le había contado un poco lo que le había dicho Edik. Malenka pensó que se llamaba igual que un cliente que tuvo la otra noche, también era ruso y muy guapo, pero era imposible, las casualidades no pasaban así porque sí, además debía haber muchos rusos llamados Edik.
—Hibrand, no entiendo qué hace ella en San Petersburgo, donde tengo entendido que Ivana es de Samara por eso le decimo