Valentina, veintiocho años (dos meses antes de morir):
Marko la observó con suma seriedad, inspeccionándola, cuestionando qué tanto podría creer ella si le contara toda la verdad.
—Val… ¿confías en mí? —preguntó.
—¿Qué?
—Todo este tiempo, para ti he sido más un villano que una persona en la cual puedas confiar, después de todo, te he hecho mucho daño.
En el estómago de la joven comenzó a crearse un nudo.
—Me pediste que te contara lo que sucedió esa noche, pero… si lo hiciera, ¿podrías creerme?