79. Un regreso amargo
Sara Sandoval
Después de que se llevaron a Karla para valorarla, me quedé un momento paralizada sin saber qué hacer. Todo había pasado tan rápido… como una pesadilla a plena luz del día. Caminé hacia Ciro, que estaba sentado en uno de los bancos del hospital con la mirada perdida, las lágrimas cayéndole en silencio por las mejillas.
Sin decir una palabra, me incliné y lo abracé fuerte. Sentí su cuerpo temblar entre mis brazos, como si todo el peso de la culpa le estuviera cayendo encima.
—Karla