76. Sus razones
Sara Sandoval
El canto de los gallos me despertó antes que el sol se asomara del todo por la ventana. Sonaban lejanos, pero inconfundibles. Parpadeé, tratando de orientarme.
¿Mi techo?
¿Mi cuarto?
Sonreí sin poder evitarlo.
Estaba en casa. En la casa donde crecí feliz. En la habitación donde aprendí a soñar, donde muchas veces lloré a escondidas, donde alguna vez me imaginé enamorada… pero jamás creí que alguna vez despertaría abrazada por él.
Su brazo fuerte rodeaba mi cintura con suavidad, pe