28. No regresaría
Sara Sandoval
Tragué saliva. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Retrocedí medio paso, sintiendo la mano de Marisol apretarse en mi brazo como recordándome que no estaba sola.
—¿Puedes dejarnos a solas Marisol? —pidió a su hermana.
Ella me miró para saber mi respuesta.
—Esta bien, hablaré con él.
Una vez que Marisol entró de nuevo a la casa de mis padrinos, me giré para ver a Saúl.
—No te vi, desde hace cuánto estabas ahí —respondí con la voz más neutra que pude, aunque mis palabras saliero