23. Las intenciones de Ignacio Sandoval
—¿Qué es eso que tienes ahí? —el hombre preguntó, inquiriendo con la mirada a Marcelo.
—Nada, señor, son solo papeles —respondió. Algo en mi interior me dijo que debía actuar en ese momento.
—Él quiere que le ceda mi rancho. Por favor, ayúdeme, se lo suplico —dije, dirigiéndome de nuevo al tío de Santiago. No lo conocía, pero necesitaba arriesgarme. Necesitaba su ayuda.
Observé cómo la quijada de Marcelo se apretó, aniquilándome con la mirada.
—¿Es verdad eso?
Mi vista iba de Ignacio Sandoval a