Sin entender qué tipo de juego David estaba intentando hacer, Pérsia tira del brazo de una vez, rompiendo el contacto bruscamente.
—¡Lo que haces con tus recuerdos no es problema mío! —rebate, con la voz temblorosa.
—¿Me estás provocando a propósito, no es así? —retruca él, con una sonrisa torcida que más parece un intento de ocultar el nerviosismo que siente.
—Estoy intentando sobrevivir, David —responde, y por primera vez lo llama por su nombre, haciéndolo tragar saliva. —Puedes volver a tu m