Una sonrisa se forma en los labios de Hector, que quiere mantener la apariencia de imponente y de que no le importan las consecuencias de sus decisiones. Se aleja de la ventana y se sienta en su imponente silla frente a Ava, aún con su bebida en la mano.
—¿Quieres beber algo? —pregunta, levantando su bebida.
—No, gracias, sigo tomando medicamentos —responde ella.
—Puedo pedir algo específico para ti —insiste él.
—No quiero —dice, sin rodeos, enderezándose en la silla.
Aunque estuviera allí most