Cuando llegan a la mansión, Ava baja del coche sin cuestionar nada y sigue hacia el interior de la casa sin decir una palabra.
Doris la observa entrar y su rostro se contrae en pánico, temiendo que su implicación en los recientes acontecimientos pudiera ser expuesta.
—Prepara algo para que ella coma —instruye Hector, viendo a Doris paralizada.
Después, él acompaña a Ava hasta la habitación.
Cruzan el umbral de la puerta y Ava se detiene por un instante, observando el espacio donde estaba siendo