Cuando Ethan y Rafaela llegan a la mansión Moreau, son recibidos en la puerta por Ava y Hector. La sonrisa radiante en el rostro de Hector se suma al brillo en los ojos de la esposa, que irradia felicidad y un orgullo evidente.
—Sean muy bienvenidos a nuestra casa —dice Ava, con la voz animada y emocionada. Abre los brazos para abrazar a sus padres, sintiendo el corazón latir más fuerte al verlos allí, juntos, entrando por primera vez en un hogar que ahora era verdaderamente suyo.
Era más que u