La cena termina ya tarde en la noche y, a pesar de los insistentes pedidos de Ava para que sus padres pasaran la noche en la mansión, Ethan y Rafaela prefieren volver a casa.
—¿Están seguros? Ya había preparado el cuarto para ustedes con todo cariño —dice Ava, sosteniendo el brazo de su madre, dejando claro que no quería dejarlos ir.
—Lo dejamos para otro día —responde Rafaela con una sonrisa afectuosa—. Estoy segura de que no faltarán oportunidades, aún más ahora con dos niños en camino. ¡Vas