En la sala, Estelle llora sin poder contenerse. Sentada en el sofá, mantiene el rostro entre las manos mientras las lágrimas caen sin pausa.
—Lo siento mucho… lo siento de verdad —dice entre sollozos. —Nunca fue mi intención escuchar la conversación de ustedes, y mucho menos hablar de lo que oí. Pero… cuando vi a mi madre tratando a Doris de esa manera… me dio tanta rabia. No pensé. Simplemente… hablé.
Ava, que hasta entonces la observaba en silencio, se acerca y le toca el hombro.
—Tranquila,