Al salir del dormitorio de su primo, Estelle se encuentra de frente con su madre en el pasillo. La mujer, aún con el semblante abatido de quien pasó la noche sintiéndose mal, abre los ojos con sorpresa en cuanto ve a su hija.
—¿Qué estás haciendo? —pregunta, con voz cortante, acercándose con pasos lentos.
Estelle se queda paralizada por un instante, llevando instintivamente la mano al rostro.
—Yo… me estaba maquillando —responde con la voz temblorosa, como si supiera que había cometido un error