Ofendida por las palabras crueles de su madre, Estelle cierra el libro con fuerza y lo deja a un lado. Sus ojos arden, pero no quiere llorar allí, frente a Margot. Entonces, se levanta de repente y sale corriendo, ignorando los llamados impacientes de su madre.
Necesitaba un lugar donde estar sola. Un lugar donde pudiera derrumbarse sin ser juzgada ni vista.
Saliendo de la casa, cruza el patio. Camina por el jardín, esquivando flores y árboles hasta encontrar un rincón escondido, entre arbustos