Capítulo 12: Cada quien en su propio infierno.
Un nuevo día, y ahí estaba él.
Marcus odiaba con su toda su alma las reuniones oficiales, más cuando involucraban a un montón de imbéciles sensibles con el poder suficiente para darle problemas si se lo tomaban en serio.
—Veo que sigue siendo tan inútil como siempre, señor Marchant.
—¿Qué quiere decir con eso príncipe Marcus? —El hombre casi se atragantó con su propia lengua—. Debería tener más cuidado al referirse con tal desfachatez a un miembro del Consejo del rey.
Marcus rodó los ojos y son