Capítulo 12: Cada quien en su propio infierno.
Un nuevo día, y ahí estaba él.
Marcus odiaba con su toda su alma las reuniones oficiales, más cuando involucraban a un montón de imbéciles sensibles con el poder suficiente para darle problemas si se lo tomaban en serio.
—Veo que sigue siendo tan inútil como siempre, señor Marchant.
—¿Qué quiere decir con eso príncipe Marcus? —El hombre casi se atragantó con su propia lengua—. Debería tener más cuidado al referirse con tal desfachatez a un miembro del Consejo del rey.
Marcus rodó los ojos y sonrió. No había nada amable ahí en absoluto. Él estaba listo para morder el culo molesto del Conde Alexander Marchant de todas formas.
—Por favor, Conde —Marcus apoyó ambas manos en la mesa, de pie y con una mirada mortal agregó:—. No necesita parecer tan afectado por un simple comentario, no si es la verdad. Un buen hombre sabe reconocer sus errores, ¿no es cierto?
Marchant abrió los ojos como si no pudiera creer cualquier cosa que Marcus haya dicho y le parecía tremendamente ofensivo a sus sensi