XXVI. Incognitas
Aunque podría decir que es difícil de aceptar me dio mucho gusto ver a Dominieck de nuevo a pesar de sus incesantes maldades e intolerable conducta tan dramática que suele cargar.
Verle allí presumiblemente bien me dio sosiego, pues es era algo evidente que tal hombre me hacía algo de falta, ante todo me dio gusto poder encontrarle aún más el poder mencionar, aunque poco algo de lo que cargo en mi conciencia y que pesa constantemente sobre mis hombros, procurando claro no revelar demasiado de