La lluvia había regresado.
Pequeñas gotas golpeaban las lápidas del antiguo cementerio mientras Samuel permanecía inmóvil frente a una tumba cubierta de musgo.
No llevaba armas visibles.
Solo una linterna y la pequeña llave de plata.
Leyó lentamente la inscripción.
*ALEXANDER Y ELENA VOSS*
Padres de Helena.
Sonrió con tristeza.
—Perdónenme...
Por primera vez en mucho tiempo, su voz no sonó fría.
Sonó humana.
Luego introdujo la llave en una diminuta cerradura escondida detrás de la cruz de piedr