El hospital entero estaba rodeado de seguridad.
Policías en cada entrada.
Guardias revisando pasillos.
Médicos entrando y saliendo apresuradamente.
Pero Emilia apenas percibía algo de eso.
Porque seguía sentada junto a la cama de Adrián sosteniendo su mano mientras él dormía bajo los efectos de los medicamentos.
Pálido.
Débil.
Con vendas rodeando su costado.
Y aun así… seguía viéndose como un hombre cargando demasiado dolor incluso inconsciente.
Las palabras de la ambulancia seguían rompiéndola