Tácio no creyó lo que acababa de ver.
—¿Qué cree que está haciendo, desgraciado? —preguntó Tácio, nervioso.
Sin pensarlo dos veces, fue hacia Ethan y le dio un puñetazo en el ojo.
—Tácio, para, por favor —pidió Rafaela, desesperada.
—¿Qué significa esto, Rafaela? —preguntó nervioso.
—No es nada, vamos a hablar ahí dentro. —pidió.
—¿Cómo que no? —la cuestionó. —¿Acaso ese no es tu jefe, el que se va a comprometer mañana? ¿Qué cree que está haciendo?
—No es lo que estás pensando —respondió Ethan.