Eva respiraba jadeante, como si estuviera a punto de agarrarla por el cuello.
—Creo que ocurrió algún malentendido, Eva. —respondió, intentando mantener la calma.
—¡Basta con eso! —gritó histérica. —Odio que te hagas la tonta. Te vi llorando y sosteniendo la mano de Susan. ¿Qué pretendías con eso? ¿Qué quieres acercándote a la madre de mi prometido?
—Yo no hice, ni planeo hacer nada. Todo no pasó de un malentendido, ya lo dije. La señora Smith solo estaba desahogándose conmigo por no tener al h