Eva respiraba jadeante, como si estuviera a punto de agarrarla por el cuello.
—Creo que ocurrió algún malentendido, Eva. —respondió, intentando mantener la calma.
—¡Basta con eso! —gritó histérica. —Odio que te hagas la tonta. Te vi llorando y sosteniendo la mano de Susan. ¿Qué pretendías con eso? ¿Qué quieres acercándote a la madre de mi prometido?
—Yo no hice, ni planeo hacer nada. Todo no pasó de un malentendido, ya lo dije. La señora Smith solo estaba desahogándose conmigo por no tener al hijo en casa y ahora ver que tú también te vas.
—¡Mentirosa!
—¡No estoy mintiendo!
Eva giró el rostro, mirando el paisaje de la ciudad. Necesitaba mantener la calma o, de lo contrario, agrediría a Rafaela allí mismo.
—¿Y cuál es el motivo de tener los ojos llenos de lágrimas?
—Lo siento por eso. Es que soy una persona muy sentimental, tú misma lo sabes.
—Está bien. —dijo más calmada. —Voy a creer en lo que estás diciendo, pero espero de verdad que no te estés haciendo la tonta cerca de mí, o no t