Tras terminar la llamada con su madre, Rafaela se derrumbó en lágrimas. Sin duda, aquella sería la decisión más difícil de su vida: dejar a su hijo después del nacimiento.
Aunque confiaba plenamente en su familia, sabía que una parte de su corazón se rompería con esa decisión. Pero intentaba ignorar el sentimiento lo máximo posible, porque pensar en eso la consumía con ansiedad y dolor.
Un día a la vez. Así debía ser.
Era angustiante no tener control sobre las cosas. Rafaela ahora se veía divid