Ya había pasado una semana desde la discusión que tuvo en su apartamento con su madre. Después de aquel día, Sueli decidió volver a comprar el pasaje a Brasil, echándole en cara a la hija que ya no era necesaria allí.
—Sepa que usted está cometiendo un error terrible —dijo ella cuando llevó a su madre hasta el aeropuerto.
—La única persona que está equivocándose aquí eres tú —respondió Sueli.
Aunque le explicó mil veces que no sentía nada por Tácio, su madre seguía sin entender, de modo que se