Salir de aquel restaurante fue un alivio, pues no lograba mirar a la cara de Ethan sin sentir rabia por lo que él acababa de insinuar.
¿Cómo pudo creer que él realmente estaba cambiando de actitud?
Mientras caminaba por la acera, se juzgaba por haber sido una idiota al pensar que casi se estaba permitiendo creer en su repentino cambio.
—Quiero que te vayas al demonio, Ethan Smith —maldecía por la calle, mientras buscaba un taxi.
Se sentía tan decepcionada con lo que acababa de suceder. Mientras